Bonsái, el arte de saber esperar

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Introducción
Bonsái, el arte de saber esperar, como habrás descubierto, es un artículo sobre bonsáis y el tiempo. Y es que se necesita tiempo para obtener un buen bonsái. Y como no sólo de pan vive el hombre, un gran bonsái requiere además buenas dosis de creatividad, medios y trabajo.
Bonsái, esta curiosa palabra de origen japonés, significa, de forma literal: árbol en maceta plana (bon = «bandeja» + sai = «árbol»).
Comprende también el arte de cultivar árboles y plantas (generalmente arbustos), controlando su tamaño para que permanezca muy inferior al natural, mediante técnicas (trasplante, poda, alambrado, pinzado, etc…) y modelando su forma para recrear una escena de la naturaleza.
Es preciso señalar la importancia de la maceta, ya que, por bonsái se entiende el conjunto de árbol y maceta.
Origen del bonsái
Originario de la antigua China, se confirma el cultivo de árboles en macetas en la dinastía Han (206 a.C. / 220 d.C.). Se consideraba a estos árboles como símbolos de riqueza y prestigio, y destacaban en los jardines de la nobleza.
Monjes budistas japoneses, posteriormente, llevaron la técnica del bonsái a Japón, donde se convirtió en un arte muy apreciado, convirtiéndose en una herramienta para la meditación y de observación de la naturaleza.
Durante la época Heian (794 / 1185), la aristocracia comenzó a cultivar árboles en macetas en sus jardines. En este período, el bonsái se convirtió en un arte refinado y se desarrollaron técnicas y estilos.
El bonsái se asoció a valores japoneses como la simplicidad, armonía y equilibrio. Se consideraba una forma de arte sobre la naturaleza y la esencia de la vida.
Desarrollo del arte del bonsái
Gracias a la difusión de la cultura japonesa y al crecimiento de la jardinería, el bonsái se extendió en el siglo XX. Existen numerosas asociaciones y clubes dedicados al estudio y práctica del bonsái en todo el mundo.
Se celebran exposiciones y concursos internacionales donde los aficionados muestran sus creaciones y comparten la pasión por este arte. Hoy, el bonsái ha pasado de afición a ser una forma de expresión artística única y hermosa.

El mundo del bonsái hoy
El mundo del bonsái goza de buena salud actualmente. En 2022, el volumen de mercado mundial de bonsáis fue de 8.247,23 millones de $ y se espera una cifra de 24.590 millones de $ para 2031. Con estas cifras, y con el éxito (sin precedentes) durante la pandemia mundial de COVID-19, podemos esperar, con garantías, un crecimiento anual del 11% hasta el año pronosticado.
El aumento del sentido ecológico sobre la naturaleza, la popularidad y la necesidad mínima de recursos son factores que impulsan el mercado de bonsáis.
Cultivar bonsái es un excelente ejemplo del respeto japonés por los seres vivos y una forma de expresar su sentido de la belleza, con un sabor a tradición, amor a la naturaleza y cultura de detalle que sorprende. Es mucho más complicado que cultivar flores en macetas y requiere un compromiso físico y emocional muy superior.
En la actualidad, el número de concursos, exhibiciones y aficionados al arte del bonsái se incrementa día a día. Mucha gente disfruta el desafío de cultivarlo pues se requiere paciencia, habilidad y esmero. Éstos árboles son una adicción y pueden ser un regalo excepcional.
Seas principiante o experto en jardinería, el arte de bonsái es un pasatiempo a explorar. Si buscas algo nuevo y emocionante para añadir al estilo de tu jardín u hogar ¿por qué no pruebas el bonsái? ¡No te arrepentirás!
¿Qué es un Bonsai?
Según el Diccionario de la Real Academia, bonsái es una «planta ornamental sometida a una técnica de cultivo que impide su crecimiento mediante corte de raíces y poda de ramas». En definitiva, un ser vivo que crece y cambia con el tiempo.
Un bonsái es una obra de arte viva, con un componente emocional propio muy intenso. El bonsái cambia día a día y con sus cambios nos permite contemplar la naturaleza misma.
Un bonsái requiere de algunos requisitos para considerarse como tal. Debe ser un árbol leñoso, con cierto y proporcionado grosor. Debe presentar una apariencia de vejez que ratifique sus años de cultivo en maceta y además, debe presentar semejanza a cualquiera de sus hermanos de especie.
Principios básicos del arte del bonsái
Esencialmente, un bonsái es, mediante la utilización de unas técnicas y el respeto de unas reglas, la consecución de un árbol de tamaño mucho menor que el que presenta en la naturaleza, manteniendo el mismo aspecto, naturaleza y proporciones.
Esta técnica se rige por unas reglas matemáticas, científicas y técnicas, además de otras derivadas de la filosofía Zen. Entre otras reglas están la secuencia Fibonacci y la espiral aúrea, además de otras muy explicadas y referenciadas incluso en tablas. También existen reglas y dimensiones para las macetas y mesas de exposición.
Destaca también, dentro del arte del bonsái, el proceso de observación y contemplación, ya que es un verdadero ejercicio de meditación, cuyas reglas se transmiten entre generaciones.
Filosofía y espiritu del bonsái
La práctica del bonsái, en la cultura Oriental está muy ligada a la filosofía y el espíritu de sus civilizaciones. La cultura japonesa presenta tres palabras (virtudes) para describir el aspecto filosófico de la práctica del bonsái:
- Wabi: Expresa los sentimientos de los monjes del claustro, haciendo alusión a la obediencia, disciplina, austeridad, humildad, contemplación, misticismo, silencio, análisis y espíritu.
- Sabi: Viene a ser la soledad absoluta, el vacío, la nada, el saber estar con uno mismo, la entropía y la paciencia. Esta sensación la transmiten los árboles viejos, retorcidos por los años al borde de un precipicio. Árboles con carácter que se agarran a la vida y luchan contra la naturaleza adversa.
- Shibui: Es la suprema elegancia, la naturalidad, la belleza en estado puro.
Existe una cuarta virtud: Yugen, referida a lo extraño, lo incierto y lo inexplicable.
La práctica del bonsái no es sólo la creación, mediante una técnica, de una estética, con conocimiento y armonía. También es una búsqueda espiritual, un sentimiento, un estado de ánimo, una manera de ser y estar, una forma de encontrarse uno a si mismo.
Pero también, la práctica del bonsái, refuerza virtudes como: paciencia, humildad, disciplina, observación y meditación. Además, en concomitancia con el concepto Zen, obtiene los valores espirituales y estéticos inspirados en esta filosofía.
Tipos de bonsái
Los bonsáis, aunque sean pequeños, son «árboles como sus hermanos mayores». Esto es importante ya que, comprendiendo bien este axioma, no tendremos problemas para ubicar nuestros bonsáis. Esto también evita clasificar el bonsái como de interior o de exterior.
Sabiendo entonces, que todos los árboles son «de exterior», los bonsáis deben vivir donde reciban sol, aire, el agua de la lluvia y sobre todo la humedad de la noche. Por lo tanto, una terraza, una ventana o nuestro jardín serán ubicaciones idóneas para los bonsáis.
Las temperaturas extremas en verano y las heladas en invierno pueden afectar a nuestros bonsáis. En estas ocasiones, es mejor resguardarlos, aunque, una vez pasado el «peligro», se vuelvan a colocar en su sitio.
Una vez salvado el «escollo» bonsái de interior vs bonsái de exterior, podemos clasificar los bonsáis de diferentes maneras:
Por su altura
Nos referimos sólo a la altura en cms. que alcanza el bonsái. Según este criterio, los bonsáis se denominan:
- Shito ó Keshitsubu: No superior a 5 cms. (El más pequeño, muy escasos)
- Mame: De 1 a 15 cms. («bonsái que cabe en la palma de la mano»)
- Shohin: Entre 15 y 25 cms. (Los más habituales, ideales para comenzar)
- Komono ó Kotate Mochi: Entre 20 y 30 cms. (Muy habitual)
- Chumono Bonsai: de 45 a 90 cms. (El típico bonsái de coleccionista)
- Omono: Máximo 130 cms. (El rey de los bonsáis)
- Hachy Uye: Más de 130 cms. (Existen algunas dudas sobre si debe considerarse un bonsái. En Japón se conocen como árboles de modelado de bonsái)
Por su estilo
Los estilos en los que clasificamos los bonsáis no son más que extrapolaciones y abastracciones de los auténticos árboles de la naturaleza. Reproducidos a escala, los bonsái son producto de la inspiración que obtenemos de la contemplación de ejemplares «mayores».
Según la forma y características del tronco que vamos a preparar, nuestro bonsái adoptará uno de los siguientes estilos:
Chokkan
En este estilo de bonsái el tronco es totalmente recto, vertical formal, cónico (más ancho en la base y decrece hasta la cima) y sin curvas. Las ramas se disponen en grupos de tres, contrapeadas a lo largo del tronco.
Este estilo pretende reproducir árboles que crecen en terrenos llanos, con suficiente separación entre ellos (las ramas crecen en todos los lados del tronco), para poder crecer rectos y sin curvas. Es un estilo apto para coníferas. (En la imagen: Ciprés)
Moyogi
El estilo vertical informal o Moyogi es el más habitual en la naturaleza. El tronco serpentea hacia arriba y las ramas siguen un patrón de triada. La estructura de las ramas es igual que en el estilo Chokkan, las primeras ramas más gruesas y se van afinando hacia el ápice.
Lo ideal es que las ramas crezcan desde el exterior de las curvas del tronco y nunca desde el interior, pues eso crearía una visión extraña. (En la imagen: pino negro japonés)
Shakan
Es el estilo inclinado del bonsái (el tronco crece formando un ángulo de 60º hasta 80º). Por la acción del viento en una sola dirección, los troncos de los árboles se van inclinando. También los árboles que están en la sombra buscan la luz y también crecen inclinados.
La naturaleza hace que las raíces en el lado hacia donde se inclina el árbol estén menos desarrolladas. También, la primera rama suele crecer en el lado opuesto al de la inclinación (para mantener el equilibrio). El tronco debe ser mucho más grueso en la base. (En la imagen: junípero)
Neagari
El estilo Neagari presenta al bonsái con las raíces descubiertas. Ya lo decía el gran Pablo Neruda en sus 100 preguntas: ¿Por qué los árboles esconden el esplendor de sus raíces? Seguramente, el estilo Neagari sea muy anterior a la frase, pero no deja de ser ilustrativa la frase en relación a este estilo de bonsái.
Se trata de un cultivo laborioso y lento, en el que se trabajan y colocan las raíces y con el tiempo se descubren hasta llegar a formar parte de la silueta. Es bastante difícil localizar en la naturaleza ejemplares con las raíces expuestas. (En la imagen: manzano).
Seki-Joju
En los suelos rocosos, las raíces de los árboles buscan tierra fértil en los huecos y fisuras. El bonsái Seki-joju o estilo abrazado a una roca reproduce esta situación adversa. Las raíces quedarán desnudas y se cubrirán con corteza para su protección.
Es un estilo muy difícil de conseguir, siendo muy apreciado puesto que requiere muchos años hasta conseguir que la roca quede perfectamente atrapada por las raíces. Especies comunmente utilizadas en este estilo son los arces. (En la imagen: azalea-rhododendron)
Fukinagashi
El bonsái Fukinagashi o el estilo azotado por el viento representa a los árboles que han crecido barridos por el viento en la misma dirección. En su lucha por sobrevivir, el tronco del árbol se defiende de la acción del viento, pero termina cediendo la dirección de crecimiento a favor del mismo.
El bonsái se orienta al completo, tanto su tronco como sus ramas (algunas descarnadas), hacia una misma dirección, dando la sensación del que el viento aún lo mueve. (En la imagen: Ciprés de Hinoki)
Kengai
Los bonsáis Kengai (cascada) representan árboles que crecen entre las rocas de una montaña escarpada. Debido al peso, el ramaje tiende a caer, tensionando el tronco y curvándolo. Las ramas deben estructurarse en capas para permitir la entrada de luz.
Para una buena presentación, requiere una maceta más profunda para equilibrar el conjunto (y el peso).
Este estilo es muy exigente, debido, entre otros detalles, a trabajar «contra natura» y orientar poco a poco el tronco hacia abajo. Para considerarse un estilo Kengai completo, la cima del árbol (en este caso la parte inferior), debe sobrepasar la cara inferior de la maceta. (En la imagen: Junípero)
Han Kengai
El bonsái Han-Kengai (estilo semicascada), evoca a los árboles que crecen en laderas muy inclinadas junto a los acantilados o a la orilla de algún río con mucha pendiente, en condiciones ambientales muy extremas y agresivas. El tronco comienza un poco hacia arriba, pero desvía su crecimiento de forma lateral.
Se diferencia del estilo cascada (Kengai) porque la parte final del tronco no alcanza la parte inferior de la maceta. (En la imagen: Pino blanco japonés)
Bunjin-gi
El estilo Bunjin-gi (ó estilo Literati) evoca a los árboles que tienen que luchar por su supervivencia. En la realidad de la naturaleza, este tipo de árboles se encuentra en lugares donde la competencia con otras plantas es tan grande, que la única manera de sobrevivir es crecer por encima de todas.
El tronco serpentea hacia arriba y está desnudo porque solamente la parte alta recibe suficiente luz del sol. Para que parezca incluso más resistente al Bonsái Literati se le quita la corteza de algunas ramas secas (lo que se llama Jin) o de una parte del tronco (lo que se llama Shari).
Las macetas redondas y pequeñas suelen realzar la imagen de este estilo de cultivo. (En la imagen: Enebro)
Sokan
En la naturaleza, un árbol con doble tronco no es muy extraño. En el estilo de Bonsái Sokan (o estilo de doble tronco) los dos troncos se encuentran unidos en la base. Aunque no muy popular, este estilo de bonsái es sencillo de conseguir.
Consiste en un tronco vigoroso y desarrollado que crece casi vertical, junto a otro más pequeño y delgado que se inclina un poco hacia afuera. Ambos tienen una forma similar pero a diferente escala (padre e hijo) y terminan dando la sensación de una única copa.
Este estilo, procedente de Japón, propone algunas diferencias «proporcionales»: el tronco mayor debe tener mayor grosor, ser más alto y dar la sensación de proteger al más pequeño. Los troncos deben ir separándose cada vez más en altura. El «padre»debe mantenerse casi vertical , mientras que el «hijo» presentará cierta inclinación sugiriendo la búsqueda de luz. (En la imagen: Secuoya roja)
Yose-ue
El bonsai Yose-Ue o estilo de bosque evoca a un grupo de árboles vistos desde la lejanía. El conjunto se prepara con árboles independientes, normalmente de la misma especie, siendo un estilo muy admirado y popular.
El estilo Yose-ue se forma con un número impar de ejemplares y con cierta jerarquía entre los mismos, colocando los árboles más grandes al frente, dando sensación de profundidad. Se utilizan macetas muy planas y anchas (no esmaltadas), también losas de pizarra.
El sustrato es muy importante, normalmente se compone de 50% de akadama, 25% de materia orgánica y 25% de grava volcánica fina. A nivel visual es un estilo espectacular y, aunque requiere bastante trabajo, se recomienda incluso a los recién llegados. (En la imagen: cipreses)
Hokidachi
El bonsái Hokidachi (ó estilo de escoba, ó paraguas) simula árboles con una copa muy densa y redondeada (semiesférica). Es un estilo complejo que se utiliza con árboles frondosos, de hoja caduca, permitiendo un follaje denso en primavera y un espectacular ramaje en otoño.
En la naturaleza, este tipo de árbol crece en condiciones medioambientales óptimas, con poco viento y sin escasez de luz y agua. El tronco debe ser grueso, robusto y recto (no cónico), las ramas deben ser finas, formando una semiesfera. Las macetas deben ser amplias, redondas y poco profundas.
Es un estilo difícil de alcanzar y requiere cuidar el bonsái desde muy pequeño. Es muy adecuado para especies como los olmos.
Por su especie
Hay muchas especies de árboles, arbustos y flores en nuestro planeta. Dentro del mundo bonsái, en lo teórico, podríamos realizar el cultivo de bonsái sino de todas, de algunas de las especies existentes. Las más habituales que nos hemos encontrado en la realización de este artículo son:
(Expresamos especial agradecimiento al equipo de Bonsai Urbano que amablemente nos ha cedido las imágenes de esta clasificación)
Hoja caduca
El término caducifolio viene a significar «que se cae en la madurez» ó «con tendencia a caerse». Relacionado con los árboles y arbustos, éstos, arrojan las hojas estacionalmente, generalmente en otoño. Pueden ser: Planifolios, latifolios (árboles de hoja plana y ancha). Árboles o arbustos considerados frondosos ( bosque de frondosas).
Hoja perenne
Un árbol de hoja perenne es una planta que tiene un follaje que permanece verde y funcional más de una temporada. También se aplica el término perennifolio, a las especies que conservan sus hojas sólo en climas cálidos, y contrasta con las plantas caducifolias, que pierden completamente su follaje durante el invierno o la estación seca.
Coníferas
Las coníferas (Pinidae, Coniferophyta y otras familias) son el grupo más importante de gimnospermas. Son dominantes en muchos bosques (los bosques de coníferas). Algunos ejemplos de coníferas son: pinos, abetos, píceas, cipreses, cedros, secuoya, enebros, sabinas, alerces, tejos y araucarias.
Frutales y flores
Un tipo de bonsái muy vistoso es el que se realiza sobre árboles frutales y flores. No exentos de particularidades, estos cultivos tienen cierta complejidad añadida a la técnica bonsái.
Granados, manzanos, naranjos, limoneros y otros árboles frutales son capaces de ser reproducidos con la técnica bonsái. En la parte floral, las azaleas, camelias, gardenias y otras flores, darán, en floración, un aspecto embriagador a las creaciones.

Cultivo y cuidado
Aunque es difícil cultivar árboles en recipientes, ya que se limitan sus raíces, la absorción de nutrientes y la humedad, la técnica de bonsái no es «imposible». Siempre que tengamos los conocimientos para el cultivo de árboles en maceta, será sencillo hacerlo de una forma correcta.
Es posible crear un bonsái a partir de cualquier especie de árbol o arbusto leñoso que produzca verdaderas ramas y hacer que permanezca con reducidas dimensiones mediante su cultivo en maceta, el podado de la fronda y el de sus raíces. Vamos a detallar los principales elementos de cultivo y cuidado de estos pequeños árboles:
Fuentes de material
Todo comienza con un espécimen base al que convertir en bonsái. Rara vez se parte de semillas, ya que, para obtener una apariencia vetusta en un plazo «razonable» se prefiere una planta que ya posea un crecimiento o madurez. Podemos elegir un ejemplar por su edad o por su estética en estado salvaje ó bien un tronco esbelto en un vivero, o también por otras razones.
Propagación
Si, de entrada, no contemplamos la iniciación de un bonsái mediante semillas (reproducción sexual), dirigiremos entonces la propagación (obtención de fuente de materia) hacia la reproducción asexual mediante tejidos vegetales.
Sólo algunas técnicas permiten producir, con rapidez, un tronco relativamente maduro con ramas bien ubicadas:
– Esqueje: Se corta una parte de una planta y se coloca en un suelo apropiado para que desarrolle raíces.
– Acodo: Técnica que promueve el desarrollo de raíces en una parte de la planta (ej.: una rama), mientas que aún es parte de la planta madre. Una vez que la rama echa raíces es cortada de su madre y cultivada como una planta independiente.
Horticultura comercial
El horticultor comercial de bonsái, por lo general, vende ejemplares maduros que presentan características estéticas de bonsái. Los desarrolla antes de la venta, y los árboles se encuentran listos para ser exhibidos.
Por otra parte, los viveros cultivan plantas que no son bonsái hasta que alcanzan un tamaño apropiado. Ofrecen ejemplares jóvenes pero viables en macetas con substrato suficiente para sobrevivir una o dos temporadas antes de su trasplante.
Recolección
La recolección de bonsái consiste en encontrar material de bonsái en su estado salvaje, removerlo de su posición y replantarlo en un recipiente para su desarrollo como bonsái. Un beneficio es estético, ya que los ejemplares pueden ser maduros, y tener marcas y formas de su edad más interesantes que los ejemplares de vivero.
Otro beneficio puede ser es el coste, aunque, a veces el permiso de extracción y la aclimatación del ejemplar a su recipiente pueden ser un problema. A esta forma de obtener material para bonsái se le llama Yamadori.
Estilizado
Cuidadosamente, los bonsáis se manipulan y estilizan para mantener la miniaturización, aparentar antigüedad y conseguir objetivos estéticos. Para realizar este estilizado se recurre a varias técnicas como pueden ser las podas, el pinzado, el doblado de ramas y otras.
Eliminación de hojas
Consiste en la eliminación selectiva de hojas (para los árboles caducifolios) o agujas (para coníferas) de las ramas del bonsái. Esta técnica consigue estilizar el árbol de una manera natural, elminando hojas y agujas que dificultan la visualización de ramas y corteza (ej.: en coníferas, se prefiere las agujas por encima de las ramas).
Poda
A menudo, la poda es el primer paso para transformar un ejemplar en candidato a bonsái. Para un árbol más compacto se podará la parte superior del tronco. También se podarán ramas grandes y pequeñas que no se ajusten al estilo del diseñador. Las podas posteriores no serán tan severas.
La poda debe ser realizada con cuidado ya que podría debilitar o matar al bonsái, pero es necesaria para evitar el crecimiento descontrolado de ramas y hojas.
Alambre
Envolviendo las ramas con alambre (cobre o aluminio) podremos establecer la forma general de nuestro bonsái. También podremos realizar ajustes en la disposición de ramas y hojas.
El alambre en ramas nuevas o brotes las mantiene en la posición deseada hasta que se lignifiquen (se conviertan en madera). Normalmente este proceso dura de 6 a 9 meses o una temporada de crecimiento en árboles caducos, pero puede durar varios años en coníferas. También se pueden utilizar estos alambres ejerciendo tensión sobre la rama.
Grampas
En ejemplares grandes o con madera más rígida, los diseñadores de bonsái suelen utilizar dispositivos mecánicos para dar forma a troncos y ramas. Los más utilizados son grampas con tornillo, con las que pueden enderezar o doblar una sección de bonsái con una fuerza muy superior a la del alambre.
Para evitar daños al árbol, se ajustan de forma gradual a lo largo del tiempo y así producen los cambios en meses o años.
Injertos
Con esta técnica se añade material nuevo (brote, rama o raíz) a una zona preparada bajo la corteza del árbol.
Hay algunas especies (Arce rojo japonés y Pino negro japonés) que no se desarrollan bien sobre su pie de raíces. En estos casos, a menudo sus troncos son injertados en un conjunto de raíces más resistente. Por otra parte, la técnica de injerto permite al diseñador agregar nuevas ramas (o raíces) para completar el diseño de un bonsái.
Deshojado
Mediante el deshojado parcial o total durante la temporada de crecimiento podemos realizar la miniaturización de un árbol caduco en corto plazo. No todas las especies sobreviven a esta técnica. Para realizarlo se debe realizar el corte del peciolo (el tallo delgado que conecta la hoja con la rama) de cada hoja.
Los peciolos se secan y, o bien se caen, o bien los retiramos manualmente. Los árboles responden produciendo una nueva camada de hojas, generalmente mucho más pequeñas. Éstas hojas contribuirán a la estética de miniaturización del bonsái.
Este cambio en el tamaño de las hojas no es permanente y volverán a su tamaño normal la siguiente primavera. El deshojado debilita al árbol y no se debe realizar dos años seguidos.
Madera muerta
Jin es el término que se utiliza cuando se quita la corteza de toda una rama para crear la impresión de una sección de madera muerta. Mientras que Shari es el proceso de quitar corteza del tronco para simular heridas naturales producto de una rama desgajada o el impacto de un rayo.
También, para producir cicatrices o resaltar el grano se pueden utilizar químicos para blanquear y preservar la madera muerta.
Cuidado
Los árboles que se cultivan con la técnica bonsái requieren un cuidado especializado. Las especies de árboles salvajes tienen raíces muy grandes y sus ramas y hojas (o agujas) pueden alcanzar grandes dimensiones.
Sin embargo, en un recipiente de bonsái, las raíces crecen mucho menos de 1 m. y los árboles rara vez llegan al metro de altura. Estas diferencias de tamaño afectan a la maduración, transpiración, nutrición, resistencia a las pestes y otros aspectos biológicos, por esto, la técnica bonsái precisa de cuidados concretos.
Medio ambiente y ubicación
Normalmente, la mayoría de especies de bonsáis son árboles y arbustos que deben crecer en el exterior. Requieren condiciones de temperatura, humedad y luz natural similares a las condiciones de su clima nativo.
Para que un ejemplar fuera de su hábitat sobreviva y se desarrolle, precisa de un riego adecuado, protección de excesivo sol o viento y en muchos casos protección en el invierno.
El horticultor controla las siguientes variables:
– Regado: Debe regarse la planta con la frecuencia adecuada a su especie.
– Volumen del suelo: Si a un bonsái se le brinda un gran volumen de suelo, se le invita a que desarrolle sus raíces y, por lo tanto, crecerá. El horticultor deberá ajustar este volumen de suelo para así controlar el crecimiento del bonsái.
– Temperatura: Las raíces de los bonsáis, al tener menos espesor de sustrato que los árboles «salvajes», se ven afectadas en mayor medida por los cambios de temperatura. En árboles de climas más cálidos que el clima local una solución puede ser enterrar parcialmente la maceta o cubrir la base del árbol con una capa aislante de compost u hojas. En casos más delicados es posible elevar la temperatura utilizando invernaderos.
– Luz natural: Los bonsáis precisan una importante cantidad de luz natural, y, durante la etapa de crecimiento, de forma directa. Hay algunas especies «tolerantes a la sombra» que no se desarrollan correctamente si reciben un exceso de luz natural. El horticultor debe atender estos requerimientoe y ubicar los bonsáis en su posición óptima.
Replantado en maceta
Los bonsáis se replantan en su maceta y le son podadas las raíces a intervalos que dependen del vigor y edad de cada árbol. En árboles caducos, esta operación se realiza cuando el árbol comienza a salir de su período de letargo (normalmente al comienzo de primavera).
Replantar y podar las raíces promueve el crecimiento de nuevas radículas, lo que permite absorber la humedad de forma más eficiente. Este replantado se realiza con menor frecuencia cuando el bonsái es un ejemplar maduro.
Suelo y fertilización
Por lo general, el sustrato de un bonsái es una mezcla de componentes sueltos de drenaje rápido (arena gruesa o grava, pellets de arcilla cocida, esquisto expandido, combinados con material orgánico como turba o corteza).
Los materiales inorgánicos proporcionan soporte a las raíces mientras que el material orgánico retiene humedad y libera nutrientes al irse descomponiendo. En Japón se utilizán con profusión las arcillas volcánicas (akadama y kanuma).
El uso de fertilizantes es controvertido, teniendo partidarios y detractores. Cuando se utiliza, la regla general es «poco y a menudo», mediante una solución líquida diluida o fertilizante seco durante la temporada de crecimiento. El lavado o el arrastre del riego retiran del suelo los restos de fertilizante evitando una posible acumulación tóxica.
Enfermedades y plagas
Las plagas que pueden afectar a los árboles bonsái incluyen insectos (en superfcicie o dentro del sustrato), e infecciones, normalmente hongos. Son las mismas enfermedades y plagas que pueden afectar a ejemplares «salvajes».
Algunas plagas son específicas de algunas especies y, para su tratamiento, se utilizan los mismos materiales y técnicas que en las plantas «grandes» con algunas variaciones. Por lo general el tratamiento es a base de pesticidas químicos diluidos.
Equipamiento
A la hora de cultivar un bonsái precisaremos de algunos elementos y accesorios para realizar bien nuestra labor. Existe una gran variedad de utensilios y accesorios para el cultivo de bonsái. En este artículo vamos a resumir los más importantes para el cultivo los 2 ó 3 primeros años.

Herramientas y accesorios
Para el cultivo de bonsái, hay una variedad de elementos que son imprescindibles para conseguir nuestro objetivo de éxito. Dependiendo de la actividad que realicemos con nuestro bonsái, vamos a necesitar:
– Regado: Necesitaremos, a diario, una regadera (ideal para bonsái al aire libre) y una pera de agua (mejor para su uso en interior y en pequeños bonsáis).
– Abono: Dependiendo de las especies en cultivo, deberemos asesorarnos para conseguir el mejor abono (Biogold, Hanagokoro, etc..) para nuestros bonsáis y aplicarlo en la temporada de crecimiento.
– Suelo: Dispondremos de sustrato (Akadama, Kiryuzuna, etc…) con el que realizar trasplantes. Asesorarse sobre el tipo de sustrato idóneo para nuestros ejemplares es imprescindible.
– Tijeras: Para podar la copa. Es preciso unas tijeras de bonsái, bien afiladas, para que no se aplaste el brote al cortar.
– Podadora cóncava: para quitarlas ramas. Fueron diseñadas para cortar ramas a ras de tronco.
– Alambre: La dirección de crecimiento de una rama se puede corregir enrollando alambre de bonsái en la rama y doblándola. hay alambre de cobre y de aluminio. Los espesores más utilizado son 1,5 mm.
– Cortador de alambre: De cabeza redonda, para no dejar huellas y heridas al cortarlo.
– Ganchos y garras de raíz: De mucha utilidad en el proceso de trasplante ya que eliminan la tierra vieja entre raíces.
Existen otros tipos de utensilios: Grampas, Pinzas, Rastrillos, Paletas, Sprays, etc… que irás descubriendo y utilizando según vaya evolucionando tu bonsái. También experimentarás con los abonos, con los sustratos y con las diferentes técnicas de riego.
Macetas
La maceta de bonsái tiene una gran importancia. De hecho, un bonsái es el árbol y su maceta. Elegir la maceta adecuada es necesario para que nuestro árbol pueda alcanzar su máximo potencial. Para una buena elección, lo primero es saber en que estadio de crecimiento se encuentra nuestro ejemplar.
Para un prebonsái (o plantón) es mejor pensar en el tamaño que favorezca su desarrollo, que en el color o diseño del recipiente. Las macetas de entrenamiento son económicas y muy interesantes para estos casos (Tokoname, mejor de cerámica, ver tabla de tamaños).
Si nuestro ejemplar es joven, en los comienzos, necesitará una maceta más grande que favorezca el desarrollo de sus raíces y por lo tanto su crecimiento. Las macetas más pequeñas se suelen utilizar en ejemplares más avanzados con su diseño definido.
Dependiendo del tamaño del árbol podremos escoger el tamaño de nuestra maceta. Para diseños rectangulares u ovalados, la longitud de la maceta será aprox. 2/3 partes de la altura del árbol. El ancho de este tipo de macetas suele medir el 75% del largo. La profundidad debe ser similar al diámetro del tronco de nuestro árbol.
El estilo con el que vamos a diseñar nuestro bonsái también tiene incidencia en la elección de las macetas. Puedes consultar nuestra guía de estilos para ver la maceta de la foto de ejemplo.
Podremos elegir también el color de nuestra maceta y determinar si debe estar esmaltada o no. Por regla general, para coníferas es mejor utilizar macetas sin esmaltar. Para el resto de especies es importante tener en cuenta el color de las hojas, para que la maceta no sea idéntica a la fronda y cree algo de contraste.
Para árboles florales, habrá que tener en cuenta el color de la floración y buscar cierto contraste con la maceta.
También deberemos valorar si es mejor una maceta de cerámica o de plástico, si debe ser resistente a las heladas y ajustarla a nuestro presupuesto.
La Leyenda de Goshin
Goshin (lit. protector de los espíritus) es un bonsái creado por el horticultor estadounidense John Y. Naka. Se trata de un pequeño bosque compuesto por once enebros de la China (Juniperus Chinensis Foemina). En 1948 Nakata comenzó a cultivar el primero de los bonsáis. La obra alcanzó la forma y aspecto de un pequeño bosque en 1964.
Fue donado a la Fundación Nacional del Bonsái en 1984, para que fuera exhibido en el Arboretum Nacional de Estados Unidos, donde permanece allí desde entonces. Cada uno de los árboles representa a un nieto de Naka.
He dejado este bonsái para el final del artículo, de alguna manera, para poner énfasis en el esfuerzo que requiere conseguir algunos objetivos en nuestra vida. Para conseguir un bonsái como Goshin, hace falta una vida entera. Naka dedicó su vida a Goshin y, ahora, muchos años más tarde, Goshin sigue vivo y es contemplado por miles de personas. ¿No es hermoso?
Si deseas dejar un comentario, formular una pregunta o realizar una sugerencia, puedes utilizar la caja de comentarios al pié del artículo. 🙂
Bibliografía y medios:
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Textos: Propios, basados en la información de Bonsaialdía.com, Bonsai, arte viviente, Bonsai Colmenar, Bonsai Empire, Bonsái Urbano, Bonsaischule Wenddorf, Business Research Insights, Mistral Bonsái, Planeta Bonsai, Wikipedia.
Imágenes: Bonsaialdía.com, Bonsai Colmenar, Bonsais.online, Bonsai today, Bonsái Urbano, Bonsaischule Wenddorf, Cuaderno de bitácora, Debonsai, Deus bonsái, El Bonsái sin prisas, Ecología verde, Estudio ARAR, Etsy, Internet Bonsai Club, Las Bonsai, Planeta Bonsai, WBFF, Valle del Guadalorce, Unsplash, Wikimedia Commons (Taufik Hadris, Ragessos, Escuadro )
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